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FORMAL

El vestuario formal se lleva la mayoría de las veces para cumplir con los requisitos y depende mucho del lugar, el tiempo y la ocasión. Esta es la primera regla que se debe tener en claro. Hay que ser la mejor vestida del lugar, sin dar la impresión de que queremos llamar la atención.

 En la actualidad se cuenta con la ventaja de que hay buenos modelos elaborados en telas más suaves, frescas y confortables. El color preferido es el negro para ocasiones más serias o hasta inclusive de gala. Los colores se adaptan a las temperaturas; los oscuros para climas templados y fríos, y los colores claros para climas cálidos y calientes. 

Si tu rutina te exige andar de tarde, pero trabajás y vas a la facultad, ¿cómo se hace para combinar todas las actividades en una sola vestimenta?

La solución son trajecitos, pantalones de colores oscuros, saquitos arreglados, son la mejor elección siempre. El detalle que va a concluir el equipo son las carteras. Estas deben ser prácticas pero sencillas para que se puedan adaptar a diferentes ocasiones. Las camisas son un clásico y nos arreglan, tanto que se pueden convertir en una prenda sumamente “reciclable”. Ya que a nna camisa blanca, al acompañarla con diferentes accesorios y trajes, podrá ser usada seguido sin que nadie lo advierta.

 

 

¿Cómo estar cómoda en el trabajo?

Decir que la vestimenta en la oficina ha cambiado en los últimos años es una obviedad. Incluso esto se está aplicando en consultoras y firmas legales que han decidido proponer modelos diferentes para el confort de sus empleados.

Es básico saber que es necesario combinar su traje agregando color debajo (en la camisa) como celeste, índigo, anaranjado, beige, malva, o incluso púrpura. Se debe tener en cuenta que cuanto menos llamativas seas las camisas, mejor.

 Si bien las camisas siempre pueden llevarse con los trajes, las remeras tejidas deben considerarse como una excelente opción, dado que también son una opción elegante.

 

Como lo decíamos antes, es imprescindible considerar el tipo de profesión, cargo y formalidad que este requiera, a la hora se elegir qué usar. Como sabemos que es difícil para las mujeres vestirse bien y cómoda, porque no siempre nos gusta cómo nos queda y más si debemos cambiar la muda todos los días. Termina representando una especie de stress cuando nos enfrentamos al armario.

Lo que necesitamos saber es:

-DECIRLE “NO” A LOS EXTREMOS. Por lo que remeras que dejan ver ombligos, ropa muy sensual, corta, apretada o  también floja o larga no entran a la hora de vestirse para ir a la oficina. Y hasta incluso en los lugares en donde el ambiente es menos formal y relajado. En estos casos también se debe elegir ropa con buen corte a tu medida tratando de no ser la que esté vestida de forma más seria.

LA CLAVE ES ADAPTARSE Y SABER CÓMO “RESICLAR” LO QUE YA TENEMOS